domingo, 8 de noviembre de 2026

una visita inesperada

 

no hace mucho, directamente importado de california
uno de mis mediohermanos vino a verme

era ya noche, un día de tantos
cuando alguien arrempujó la puerta de la calle
entró en el cuarto 
se acercó unos pasos
y quedó plantado enfrente del destartalado sillón
donde yo yacía en profundo trance de creatividad poética
lata de cerveza en mano y ya un tanto pedernales

"qué hay, carnal", dijo el pendejo aquel
-un hombre de cuerpo grande, como todos los villa
medio calvo, de unos treintaitantos-
"¿y tú quién eres, si se pueda saber?, dije yo
"a ver, adivina", dijo él
"¿vienes a cobrar la mierda de televisión de elektra?"
-hacía cosa de unos 10 o 12 meses
yo había sacado una puta pantalla de 40 pulgadas a crédito
para ver en ella los jodidos partidos de futbol de la liga mexicana
y luego me había desentendido olimpicamente de liquidar los adeudos-

"ni vergas; soy epigmenio villa, your brother", dijo él
"si tú lo dices", dije yo
"tengo esta botella de jaks daniels", dijo el así llamado epigmenio

oí entonces cómo rompía el plástico de la tapa de la botella
y en la penumbra alcancé a distinguir cómo se chingaba un trago

"¡su puta madre, cómo raspa esta mierda!", dijo
"a ver", dije

me pasó la botella y me la clavé en el gaznate
y entonces succioné un buen chorro:
después de años de beber todos los días
la puta raicilla mataperros que me había acostumbrado a deglutir
beber el jaks se sentía aproximadamente
como atravesar el cielo en alas del orgasmo místico milenario de santa teresa

"así que somos carnales, ¿eh?", dije luego
"pos sí, yu nou, hijos del mismo cabrón", asintió el epigmenio
"¿entonces no se ha muerto todavía el hijo de puta?", pregunté
"murió apenas recientemente", dijo él

me empujé otro lingotazo y no dije nada:
yo debía llevar por lo menos 20 años
que no pensaba en el fulano aquel 

"el viejo nos contaba de ti", dijo epigmenio
"qué conmovedor, dije, vas a hacer que me cague"

"cada vez que agarraba el pedo -dijo-
era ponerse a dar la turra con la misma puta cancioncita:
lo arrepentido que estaba de haberlos abandonado en méxico
haber dejado que tu madre corriera sola con tu crianza
haber sido el único responsable
de que ahora el apellido de él, villa, yu nou
ese apellido que habían portado siempre hombres hechos y derechos
ese apellido del que siempre se había sentido tan orgulloso
ese apellido que siempre había representado un concepto de coraje, honor y hombría
hubiera acabado cayendo tan bajo como para verse asociado
a esa mariconada de escribir poesía..."

"ese puto apellido de mierda", dije
"ese puto apellido de shit, yu nou", traduje luego

y le metí otro descontón al jaks daniel

"también nos decía que le jodía hasta el culo 
haber tenido que huir de méxico, yu nou
porque amaba a tu madre y nunca pudo olvidarla
pero que si no se hubiera largado a california
habría tenido que pasar 50 años preso 
por haberle sacado las tripas a machetazos a su compadre eleuterio
aquella madrugada en que este le comentara al calor de las copas, yu nou
que tu madre había trabajado en el mondongo antes de arrejuntarse con nuestro padre
y que él, eleuterio, se la había pasado por la piedra varias veces"

"¿así que en una de esas yo hasta podría no ser hijo del cabrón?", dije

"nuestro padre siempre quiso volver a méxico -continuó epigmenio
para llevarlos a ustedes dos con él a california, yu nou
y ocuparse de que nada les faltara
y pagarte los estudios para que fueras un hombre de bien:
él vivió siempre con esa espina clavada en el corazón, yu nou", dijo

"no era más que un jodido culo", dije

"hasta el día que le reventó el hígado, yu nou
cuando se lo acabó de cargar la chingada
y se quedó tieso en el sillón con la botella en la mano
hasta ese día hablo siempre de ti con lágrimas en los ojos"

"me cago en sus putas lágrimas y en su puta lástima", dije

"al morir te dejó veinte mil dólares en el testamento, yu nou...", dijo

"¡por mí puede meterse su puto dinero porelc...!" , empecé a decir
pero a esas alturas el whisky ya me había ablandado el corazón
-quién soy yo para enjuiciar las acciones de un difunto, me dije
que seguro ya estará purgando sus infamias en algún recoveco perdido del infierno-

"bueno, quizás el viejo en el fondo no fuera tan mala persona", dije
y me levanté para darle un abrazo al tiparraco aquel
 a quien nunca antes en mi perra vida había visto
 
imaginando, mientras le daba un par de palmaditas en la espalda


¡las pilas de cartones de botellas de jaks llegando hasta el techo de aquella maldita pocilga!




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