viernes, 27 de noviembre de 2015

UNO NORTE. SARCO LANGE

El Arma (segunda parte)






tenías sueño

y lo que es aún peor
también padecías de sueños





apoyada la espalda en los nogales de una prosa
los sueños se convierten en sueño
transformando cualquier viaje
en la aberración más longeva
de tu viral jardinería

alguien maldita sea alguien te rozaba el hombro esa madrugada
te exhalaba en el pescuezo un viento de neveras/ como el hálito de un ser invisible
que goza persiguiendo la luz
en las casas antiguas

sentías una especie de no sé/ espera/ es esa típica cosa que te sucede cuando vas a un funeral/ cuando ya participaste del alegórico sepelio/ se fueron los deudos y los amigos/ dejando al muertito bien tapado
los saludos
los gestos
y desandas el camino para regresar

pero es temprano/ pediste permiso en el trabajo/ deme 4 horas jefe que voy a enterrar a un amor que se me fue desnudo
lo despacho y después del trámite me vengo de inmediato a la oficina

pero siempre en un entierro
te desocupas antes de lo previsto

no sé por qué están haciendo tan rápidos los servicios funerarios
si es llegar y lanzar el cuerpo abajo

o tal vez adentro de los camposantos el tiempo no lo gobierna el tiempo
y es sometido al reloj enlutado de un que acabe pronto que esto no debiera estar pasando porque no lo quise morir así
y bueno/ te despides rápido de la clientela perdón la parentela/ chao que les vaya bien un gusto haberlos visto espero que nos volvamos a reunir en otras circunstancias
adéu/ ens veiem/ estem en contacte/ val?                          

pero sabes que no los volverás a ver jamás

porque no quieres

y ellos tampoco

te vas/ dios mío por fin acabó la diligencia/ te irás rumbo al metro pero antes harás un paseíto por las angostas callejas del cementerio/ aún es temprano
aprovechas de ver tumbas y espejos y cantan los hombres
por todas partes cantan los hombres

cantan los hombres
desde más abajo de los hombres
(los muertos/ reacciona/ no por ser largo el texto te me vas a poner a extraviar ahora)

pues bien/ caminando hacia a la entrada (o salida) principal del cementerio/ pasas por panteones y nichos y capillas con gárgolas y crucifijos
oye
que sentiste algo
una especie de frío en la espalda
una garra helada
que te toca el hombro
y no te tocan
pero te tocaron

eso mismo
me pasa en el nogal

en el nogal que hay en el campo/ en ese nogal de las 5 de la mañana
te sientas a reposar una noche de mierda
y la señalética nefasta y fabulosa
en la ecografía que te muestra el miedo
dice presente/ de aquí somos/ aquí estamos/ camaradas del asombro
levanta la cabeza/ mírame/ bébeme toda la saliva
                                                      y no arrancaste

pero recién ahí la rendición
cual Josefina apártame el destierro
mi Santa Elena
Josefina emancipada en tu derrotado Corso 
Ejército libre Francia del Ejército
mi Josefina



te pasaste la noche entera en posición fetal arrinconado en la bodega
fumadisimo dentro de una guitarra
con las hemorroides fantasmales de una campesina oscuridad 
te moliste a palos por falta de mano/ tu mujer
y si temblaste
no lo recuerdas
pero lograste una vez más salir invicto en la derrota
tampoco creíste en dios
porque creerlo es admirarlo
e ibas entre alucinado y espejo retrovisor
rogando y prometiendo litografías o naturalezas muertas
a las paredes faltas de hogar
porque en esas paredes cuando es de noche
también brotan extrañas criaturas
manchas que son rostros
y cada una es un santo grial embrutecido
que te saluda para hacerte caso
en tu pavor

quieres que aparezca luego la mañana
y salir de esas cuatro mareas
que te perjudican sólo porque tú
así lo permitiste
delirante sofá donde antes reposaban
huesos que ya no están

salió el sol

y te marchaste



¿te conté lo de la pistola?
¿te hablé del arma?
¿no/ verdad?

pues mira
tengo una pistola que dispara tulipanes 
cuando sospechaste que me paralizó un nuevo diciembre

por eso/ porque las semillas y porque la casona abría su boca
apenas clareaba ahí donde ladran las perras
y salías corriendo hacia el nogal
hediondo el hocico a un tinto no de caja
no por favor/ un Casillero del Diablo en botella 
cosecha de no sé/ ¿5 años, 6?
no sé/ no me gusta el vino
no entiendo de vinos

sólo sé lo que ya no vino
de mostos y esas mierdas no sé nada
me recuerdan la ermitaña bacanal  
de un populoso Glastonbury Poetry
con 45 personas que no eran personas:

eran verdugos/ eran voyeristas
eran como Iphones


era papá
era mamá
era la maternidad plural del desacato
el tumor lactante en las edades
donde desaparecimos
dejando un rastro de diabetes 
en quien te besó el azúcar de los labios
para escupirme a la cara
 la alta glicemia en el nervioso examen de tu paladar

eterna jeringa 
vestida de blanco
 te vi




tengo un amigo que es máster en temas de resacas
obtuvo un Doctor Honoris Causa 
en la prestigiosa universidad de los borrachos

una vez me dijo sarco has tenido una mañana maldita de esas donde más que un cañazo lo que sientes es angustia?
pues eso mismo es lo que debes evitar
cuando te vas a descansar perjudicado
a los faldeos rugosos de un nogal   
donde las aves te conocen
y por conocerte te maldicen
y por maldecirte te llevan de la mano
hasta la desecha teoría de la flor

te levantas
te refriegas los ojos
bostezas
ya de pie
te mareas
y besas el arrebato de una mala noticia

pero el beso me salió frustrado
se me escapó desde los labios
lleno de erratas y cosquillas
un beso polizonte en el navío de una pérgola de coral
y que es maravilloso
sobre todo cuando los empleados de las fábricas
salieron a las calles
a saludar al Führer que sabías que más tarde que nunca
te iba a vender pañuelos por palomas 
llenos de lágrimas tuyas antes nuestras
digo mías
y de las que no fueron de nosotros
porque a la idiota alquimia del secuestro 
a última hora se le olvidó cantar
se te seca la faringe
quieres toser

vomitas

hay un ADN envuelto de Chanel
o es una célula
o es un sexo sin muelas
una vergüenza en el supermercado
o tal vez
es un pecho que no entiende nada
porque no miraste la hora

paso mosqueado/ el grano en la punta de la nariz
sin ser verruga
paso lento/ la mortaja a 100 metros
directo a entrar en la arcada de la encía

necesitas llegar a tiempo
al tiroteo absurdo de la libertad
(¿bailemos un tango/ pero de los raros?)
te pones a caminar rumbo a la casa
cada vez se alarga más y más el camino
la maleza se te mete entre las zapatillas

parece la hemorragia mensual de tu gente loca

yo entré/ Conchita estaba en su sillón/ en sus faldas reposaba una bandeja con café y pan integral/ los ojos aún llenos del flamenco/ de Carmen
y de la concha de la lora

Conchi y su típico hijo qué demonios te pasó en la cara
nada madre/ me disolví anoche
y no me dejaste la manta

¿qué manta?/ si te la robaste hace tres años
para cubrir de flores
la marea fatal donde te perdiste

y la pregunta la más cabrona de las preguntas:
¿almorzarás aquí conmigo
o te irás a un mercado a soplarle las velas a ninguno de tus cumpleaños?

no vieja
almorzaré en otro lugar
mientras te ruego
no abras las ventanas


hace frío mujer
tengo una catequesis de semen
negándose a salir de adentro

leía la novela
hasta que se me atragantó una poesía

que hace frío mujer
y llevo zapatos y Melatonina
también ramitas de cedrón
y una Tau colgando al pecho
para ahuyentar a los mismos demonios
que un jueves se vistieron de alcohol en tu alcoholemia 
mientras ponías en la radio
las noticias del mediodía
por ver si de madrugada
ocurrieron muchos accidentes
o si te convertiste en cenicienta
en caperucita 
en bosque
o en la duna labial
que me mordió escondida 
la ruptura 

jamás beses una lengua ajena
que no se parezca al mar

porque hay tejados 
que apenas sangras
enloquecen



pero compañero/ ya es de noche nuevamente
el frío se te pasó tal cual un acto de magia
y de a poco la teta se infla para la ópera del ron
comienzas a mover la patita
como llevando un ritmo estilo Bob Marley
bienaventurados los que se hieren los pies
porque saben que el reino de los suelos
es de los que arrancaron a tiempo
con las manos y el aplauso
atragantados en tu pacto de novia criminal
fue el arraigo de mi luna de miel
alborotada en la cintura
diciendo que no

yo vi el sol
y lloré la emoción de cerca
en un hipódromo nevado
donde triunfó la infamia
de los seres humanos

pero no la de todos

hablo del ciego

no del corto de vista
llegué a casa
vi a las mascotas
me fui al baño
me afeité los pelos de tu pelo
me bañé
(no weón/ no me hice una paja/ no seas ridículo
me bañé la sal y los trenes
porque de aquí y hasta allá
hay 900 leguas
y un caballo en el medio de la vida
cubierto de moscas
se murió/ está muerto
le arrebataste la herradura
para hacerte un colgante de mierda
que por lejano o por distinto
igual fuiste el imán

pero pesaba siglos
y andabas encorvada)

llegué y no para quedarme

llegué para irme de nuevo
cuando caiga la noche
la que se involucra
la que se hace santa
y la vuelve miseria

la que se presenta impura hacia el harapo

la carta fundamental de mi reclamo
la escribo desde ese lugar
donde los simios donde el exilio
y donde se quedó el perfume
distorsionando la primavera
como un insulto
o una manga ebria y drogada 
en una noche de tormenta
y tú sin tranquilizantes
ni morfina
sin papeles con los que sonarte la pulpa de tu firma hambrienta y colosal

           ánfora de chocolate/ mi doliente y necesaria profecía


pero llegaste de nuevo/ otro eslabón más en la cadena
leños en la chimenea
navidad con el pesebre marchito
faltó el parto faltó el niño santo
y ya no hay tiempo

te me vas a fundir
y yo me voy a ir a los invernaderos

fumo tu alta política gobernante

y tú no eres fumadora

eres un viaje

la astronomía
sin ley de gravedad

porque ya no hay leyes
o quizás se nos pudrió esa gravedad

hago la ronda de la noche
no tengo 15 años
o tengo 15 años más que tus treinta vidas
tengo en mi bolsillo tu antiguo colegio
donde por manzanas llevabas un panfleto
de lo que sería en el futuro
una multitudinaria procesión de escupitajos 
para recordar cuando fueras mayor
que una sonrisa se torna risotada
sin darte cuenta
que te golpea el llanto
y la mejilla

así de perpleja
la débil vigilancia en el seno vacío
de mi terrible parcela santiaguina 

Conchi se va a la cama/ le digo buenas noches madre/ métase la manta en la raja/ que esta noche me traje yo mismo el calor de las gallinas/ si escuchas gritos es porque me puse a pensar/ y si nuevamente hay un terremoto/ levántate rápido
pero no me mires a los ojos

porque ningún demonio
ni menos un ángel visionario de partituras y cazuelas 
me va a cambiar la piel
a esta altura de la vida 

que nací para morir de viejo
y pretendo enfurecerme
media hora antes
de golpear tu puerta
y besarte los candados
cuando me preguntes el nombre
y te responda con silencio
para abrirte la boca

y se te escape un vete lejos

pero vuelve cerca


que tengo que devolverte algunos años
que son tuyos

y no los puedo dejar anochecer 




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