domingo, 16 de marzo de 2014

UNO NORTE. DE SARCO LANGE.

01/03

 
 
 
 
anoche comenzaron a llover dinosaurios desde el cielo
 
sé que no me crees
pero te digo que anoche
comenzaron a llover
dinosaurios
desde el cielo
 
caían despacio
tanto
que el terror
se puso de nombre
rapidez
 
no sé si fue miedo/ lo que me recorrió por el cuerpo/ o si más bien/ fue el inmenso deseo/ que se estrellaran contra mi hombro/ cuando te pusieron a nombrar
 
y traté de encontrar un paraguas/ que me sirviera para tan extraña lluvia/ para tan curioso efecto/ para tan abyecta visión/ mas no encontré nada/ salvo una sábana percudida/ repleta de manchas/ y silencios
 
¿sabes?
no me preguntes el porqué
pero imaginé que estaba en el año 2014
y las enciclopedias del asombro
aseguraban que esos eternos anfibios marginales
ya se habían extinguido
porque desconocieron los rayos
que aullaban en el tracto del sol
 
la prehistoria de los antepasados
moría de hierba
justo a la medianoche
del olvido
 
entonces
cerré algo más que las cortinas

prendí la radio
y me senté en el sofá

por los parlantes
comenzó a sonar
una de Alejandro Sanz
romántica hasta el mismo asco
y ahora ya no soporto
escuchar temas así de bravos

por eso lo de la patada al estéreo

aún quedan
pedazos de cables/ tornillos/ y botones
repartidos por el suelo

era un Sony
pequeño
sonaba bien

ahora
ya no suena

para qué decirte
cómo me quedaron
los dedos del pie

pero fue bien gótica la patada/ apenas el Sanz se puso a cantar algo así como ella/ se hace fría y se hace eterna/ un suspiro en la tormenta/ a la que tantas veces le cambió la voz......bueno, apenas escuché esa parte me levanté del sillón como alma que se la lleva el diablo/ tomé un impulso de santos padres alucinados/ y le mandé una lujosa volea al estilo Maradoniano/ y el pobre aparato/ de inmediato captó el mensaje/ pues reinó nuevamente la magia silente del murmullo/ salpicado de piezas de aluminio/ sangre/ y versos destronados/ en una alfombra de madera/ que lleva mi nombre/ como el estigma violáceo/ que un día también osó sembrarse la miseria/ dentro del humo

me puse una gasa entre los dedos
y me eché desodorante
en las heridas
para desinfectarlas

no tenía
agua oxigenada

sólo nidos
y una voz que se hacía alta
porque el milagro

después lo de siempre/ el sol que amenaza con salir de una forma demasiado histérica/ las avenidas absolutamente fuera de control/ las mujeres que salen de sus casas/ para ir a trabajar al rincón maldito/ donde se inventan de tristezas/ los hombres que estallan en miles de pedazos/ esquirlas lacrimosas cuando se dan cuenta/ que llorar dentro de un vagón del metro/ o de un ascensor/ puede resultar un hecho pésimamente mal catalogado/ por los arqueólogos del futuro
y para pedir perdón
sólo nos resta la culpa
que duerme en las cornisas
de todos los versos de amor
que se abrigaron
con harapos
y flores secas

privado
señorial
o vagabundo

trilogía lepra
cuando nos fuimos
a podar el mar

que la fragilidad
nunca ha sido una condena

pero la belleza


a tal grado de decir
que si te nombras líder de una secta apocalíptica
déjame ser yo
quien haga arder
todos los libros
en la cuaresma del hastío

o escribir en alguna mágica pared
que sentirse así
es acariciar el colapso
como fecha de cierre
en algún hotel imaginario

de esos en que arriba de los tejados
vive el anuario de una boca eterna
tragándome el tiempo
y el Clonazepam

pero ni se te ocurra
bajar hasta el sótano
porque dicen que sobre las baldosas
yace un amor decapitado
inalterable
y con sabor a sal

(sí, pero antes el hombre
dejó unos versos
escritos en la cerámica de la cocina

bajo su niebla se podía leer
el tormento es un suero frío
que se atraviesa de venas
perdonando el truco del sentir)

y como realce previo
al encanto de esas mariposas
se escuchó una música discreta
que una vez depositada entre los árboles
se transformó
en la más hermosa sinfonía jamás hecha en el mundo
y cuando se dejaba oír
producía un eco tan violento
que al golpear esa noche en las murallas
comenzaron a multiplicarse las arañas
y el pan entre todos los apóstoles
también se abrió el mar
un arca navegó las aguas del misterio
murió gente en la cruz
hubo uno que negó al gallo tres veces
antes que su Maestro
tan siquiera le guiñara un ojo
los hombres andaban con sandalias
porque el desierto aún paría flores
se escribieron evangelios
nombraron vicarios
se construyeron torres
y comenzó la cuenta regresiva

(pero más atrás de aquella historia
ya había un par de nombres
dibujando estrellas en el cielo)

también pianos y pianos y más pianos
que se quemaron de presión
en la caldera ácida
por donde me soñé de fierros
para gritarle a las manos
que se dejaran de temblar

así de dramático
el paso por las calles
que hay en el fondo de la promesa

es horrible ver chicos
encender sus primeros manicomios
mientras la sombra de sus prisiones
les crece en la cara
como barbas canosas repletas de cáncer
de aeropuertos
y de cal

dramática también
la escena donde veo la hora
y son las 3 de la mañana

pero son las diez

cuando me da
por ponerme desesperado
me voy corriendo hacia las calles
y me trago de arena y conmoción 


y luego nada, que encendí un cigarrillo y apenas le di la primera calada lo dejé en el cenicero y se me olvidó que lo había hecho, entonces saqué otro y al botar la ceniza me di cuenta que eran dos los que estaban encendidos.....qué mierda, no?....qué hubieses hecho tú en ese caso?....yo sonreí, sabes?...sólo sonreí...sonreí...

e hice como si nunca hubiera pasado







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