lunes, 11 de junio de 2012

Neorrabioso



lunes, 11 de junio de 2012

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (269): La palabra "cojones" se introduce en Estados Unidos por medio de las obras de Hemingway


Aunque quedó lejos aquel tiempo en que los términos políticos españoles saltaban fronteras, el más interesante aporte de nuestra lengua a la inglesa procede del mismo lugar que los aguacates, las turmas y las orquídeas, pero se aplica a la política estadounidense: cojones, que allí ha dado en pronunciarse cohonis.

Viajó directamente de las corridas de toros españolas a bordo de las obras de Ernest Hemingway y, según el diario madrileño El Mundo, fue pionero en su uso político John F. Kennedy. Este escribió en 1961 que “en el Departamento de Estado hay mucho cerebro y pocos cojones, y en el Departamento de Defensa muchos cojones y poco cerebro”. Después la han empleado el circunspecto semanario The Economist (“George W. Bush no tiene cojones”), señoras virtuosas, como la ex secretaria de Estado Madeleine Albright (“Esto no es cojones, es cobardía”, dijo a Castro cuando Cuba derribó dos avionetas de la oposición), el presidente Bill Clinton (que repitió y elogió la frase de Albright), y la reina de la derecha, Sarah Palin, que elogió al gobernador de Arizona –insigne perseguidor de inmigrantes– diciendo que “tiene los cojones que le faltan a nuestro presidente”.

Todos ellos saben perfectamente de qué glándulas estamos hablando, porque su uso acarreó oportunas bromas de los humoristas, críticas de las feministas, debates de los políticos y glosas de los urólogos.

Aceptemos, en general, que se trata de un elocuente y generoso regalo que hace el español al inglés. ¡Pero, qué lenguaje el de estas damas, cohonis!


DANIEL SAMPER PIZANO, La polinización del lenguaje, Clarín, Suplemento Ñ, 2 de junio de 2012, extraído vía Club de Traductores Literarios de Buenos Aires. Todo el artículo AQUÍ 

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