viernes, 27 de enero de 2012

Neorrabioso-Batania


Gritaré lo que quieran por no sentirme odiado



Gritaré lo que quieran por no sentirme odiado
GABRIEL CELAYA


Cuántas veces he escuchado esa expresión. La que dice que lo importante es que hablen de uno. Pero cómo va a ser bueno que hablen mal de uno.

Por esa regla de tres, Judas o Nerón o Torquemada o Hitler deberían estarnos muy agradecidos, pues no otra cosa hemos hecho que hablar de ellos. La frase que denuncio, además, tiene a veces un añadido aún más estupefaciente, “Lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien”, que nos quiere decir que la crítica negativa te da más realce, te proporciona mayor relevancia. ¿Y entonces Gandhi, Mandela, Luther King? ¿Hablar mal de uno sería mejor que hablar bien? Qué solemne majadería.

Vengo sosteniendo que la escritura crea realidad. El pensamiento inventa razones atendiendo a las sinrazones. Existe en algunas frases una malignidad nada secreta que satisface nuestros deseos ocultos, frases que no son ciertas pero que nos gustaría que lo fueran. Es el poder de la estética, de nuevo esa muchacha.

Puedo entender que exista gente a la que se la refanfinfle lo que opine de él alguien lejano o envidioso o tonto o equivocado. Ya decía John Fitzgerald Kennedy que, hagas lo que hagas, siempre existe un 20% de personas que se oponen. También puedo entender que las críticas negativas formen parte de tu vida cuando uno ha decidido darse a conocer, porque uno nunca puede ser un dechado de perfección, pero fuera de eso, ¿cómo no te va a molestar que gente honrada o cercana hable mal de ti?

Yo quiero que se hable bien de mí. No me resigno a una relevancia lograda negativamente. Dice otra frase pariente de la que vengo tratando que lo importante es no causar indiferencia, y tampoco estoy de acuerdo. Prefiero causar indiferencia a causar negatividad. Me será imposible conseguirlo nunca, pues no voy a cambiar mis comportamientos esenciales, pero siempre lo intento. Y creo que a la mayoría le ocurre lo mismo que a mí, que es extraordinaria en sus intenciones y luego falla en el desarrollo de esas intenciones. Pero qué coño va a desear la gente que se hable mal de ella, eso no me lo creo, no-me-lo-cre-o.
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1 comentario:

  1. De tí Batania no puede nadie hablar mal ni ser indiferente, de tí solo se puede hablar bien. Abrazos.

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