Prohibido-girar-a-la-derecha se llevaba fatal con Prohibido-girar-a-la-izquierda. Ambas querían aumentar a toda costa su protagonismo, lo que provocaba graves trastornos en el tráfico de la ciudad.
Para intentar solventar sus desavenencias, pidieron consejo a la imparcial Rotonda. Ésta, después de darle muchas vueltas, y lejos de recurrir al sentido común, propuso implantar el Sentido Único, lo que produjo que el caos circulatorio fuera mayor si cabe.
Desde aquel día, como represalia, Rotonda y toda su estirpe fueron condenadas de por vida a albergar en su seno las más horrorosas esculturas que la mente de un perturbado con ínfulas de artista pudiera pertrechar…
Este microrelato lleva una foto que no he sabido sacar, mejor la veís visitando el blog de Más claro agua. La foto y el blog no tienen desperdicio. Besos amigo y gracias.
ResponderEliminarGracias a ti, querida Loli, por difundir mis desvaríos ;-) Besos grandes!!!
ResponderEliminarAl final he conseguido poner la foto que es superchula. Besito.
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