Ayer la muerte visitó al testigo.
Con tres golpes de plumero
le recordó
que hace tiempo había partido.
Ayer
se acabó la vigilia estéril
y el fin dio comienzo al fin.
El testigo
no presenció su trance.
Hace tiempo había partido
y ciego,
no veía el sacrificio.
Ayer
murió el nacimiento,
el niño se hizo viejo,
calló el saber
y no pudimos atrapar la idea.
Que buena poesía Gabriel, que gusto tenerte por aquí. un beso.
ResponderEliminarGracias por invitarme a participar, Loli.
ResponderEliminarUn beso