tendría setentaitantos
el cabello blanco, bolsas enormes
debajo de los ojos, arrugas
por toda la cara, las tetas
colgando hasta el ombligo, el culo
desfondado, piernas varicosas, sería
un total despojo humano
pero seguiría fumando, seguro
un par de cajetillas diarias, tomando
vodka para desayunar, vistiendo
putifalda y tacones, como si pensara
que apenas está en sus veinte y los hombres
se mueren por culear con ella
pasaría las noches tomando
hasta bien entrada la madrugada
despatarrada en el sillón de la salita
del depa heredado de su madre
la bocina a todo volumen
tocando canciones de los 80´s
su mejor época, cuando era la reina indiscutible
de las discos de vallarta
-capriccio, j&b, los lobos, ciyt dump-
y hacía su entrada en ellas cada noche
rezumando erotismo y sensualidad desenfrenada
vestida como una puta
contoneándose como una puta
y dejándose toquetear por cualquiera
que le pagara los tragos y una cajetilla
de benson&hedges o marlboro
como una puta
tendría el refri vacío
excepto por un par de botellas de smirnoff
medio tarro de aceitunas rancias
y una lata de crema de elote campbells
caducada hace 7 años
y en la mesita de noche
un cenicero desbordado, pastillas
para lo que se te ocurra, y una foto antigua
del año de la tostada
en que se veía tremenda y lograba sin mayor problema
ponerte el rabo como una barra de acero al rojo vivo
con solo mirarle las tetas
se plantaría ante el espejo
cada mediodía, al resucitar
de la debacle alcohólica nocturna
y se engañaría pensando
"con un buen tinte
un poco de maquillaje, un delineado de cejas
polvos a discreción y una falda
a medio culo
sería todavía capaz de levantarme
a cualquier hijo de puta que se me antojara"
y a lo mejor alguna noche, ya tarde
me llamaría al celular -quén sabe-
y me diría, casi riendo:
"hey, villa, cabrón, ¿eres tú?
qué te cuentas, hijo de la chingada
¿sigues creyéndote la gran cagada
y el genio máximo de la poesía mundial?
¿sigues queriendo meter tu jodida verga
en cada vagina que se te pone a tiro?"
pero todas estas son conjeturas:
ella murió de 47
por ahí de finales del 2001
en un cuarto de hospital de la beneficiencia pública
con el hígado hecho mierda
un cigarrillo sin prender entre los dedos
y el sex apeal intacto
así que nos ahorró la pena
de contemplarla en sus horas bajas
y atestiguar en ella
esa maldita manía que tiene la puta vida
de acabar convirtiendo en mierda
tanto los seres, los objetos, nuestros inalcanzables sueños
como lo que alguna vez fue hermoso y nos cautivó el corazón
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