jueves, 6 de octubre de 2016

el paraíso de los sicarios (13)


circular interna para la atención
de la oficina de la sub-comisión para la lucha contra el crimen de guajolotlán:

en bista de ke el porcentaje
de delitos violentos y actos transgresibos con uso de fuerza o armamento
berificados dentro del perímetro del susodicho municipio
no ha hecho sino incrementarse desde ke se designó
como objetibo prioritario y razón de ser de esta sub-comisión
reducir dicho porcentaje por lo menos dos puntos mensuales,
se ha resuelto, como medida coadyubante unilateral
crear una sub-sub-comisión para apuntalar los esfuerzos encaminados
a la consecución del antes mencionado objetibo prioritario, y, paralelamente
contemplar la ebentual necesidad de crear en un futuro próximo
una sub-sub-sub-comisión por si las moscas;
como, naturalmente
el jodido presupuesto de ke se dispone para la implementación y operación
de todas estas sub-comisiones se lo clava el jefazo resulta insuficiente,
se solicitará nuevamente el apoyo económico para cubrir los gastos requeridos
en personal, equipo de oficina y fondo para imprebistos
a nuestro benefactor oficial, el generoso y siempre dispuesto a echar una mano
ermenegildo zinzontle, alias "el señor de los maizales", sicario supremo
de los municipios de guajolotlán, tenamixcate, ajolotlán y la barca
atentamente: eliodoro kafka, comisionado segundo de la sub-comisión

con gran beneplácito social y asistencia de público
se inauguró ayer en las instalaciones de la casa de la cultura de guajolotlán
la muestra fotográfica "los espectros de las narco fosas"
del antropólogo, playboy, artista y fotógrafo homosexual croata, novak tomasevik
que comprende un total de 500 monumentales lienzos
donde el autor busca dejar testimonio, bajo el impersonal escrutinio de su lente
de la insignificancia última que cada ser humano representa al fin y al cabo,
en el entorno de animalidad, sadismo, iniquidad y esperpéntica maldad
que se ha instituido ya como la "realidad de las cosas"
en todos los rincones de la república mexicana, a saber:
un simple conglomerado de músculos, huesos y pellejo
conformando una masa corporal con más o menos volumen
proclive a ser dañada, baleada, masacrada, desfigurada y descuartizada
por la razón más pendeja que se te pueda ocurrir -o sin razón alguna-
y abandonada luego a la clemencia de las ratas, perros esqueléticos y otras alimañas
que proliferan en los alrededores de los basureros públicos o, en el mejor de los casos,
enterrada de cualquier manera en improvisadas fosas no muy profundas

"mi hija me dice que me vaya a california, pinche villa
que allá me pone un cuarto en la cochera de su casa
que me da pa mis alcoholes y mis cigarritos
y pa que me coja una putita de vez en cuando;
pero a mí me gusta vivir en este puto agujero del infierno, compadre
me gusta el olor de las mañanas cuando la neblina baja de los montes guajolotlenses;
me gusta oír a las gallinas cacarear en los corrales, ver los puercos hundidos en sus lodazales;
y creo que ya hasta me gusta sentir la adrenalina
de volver borracho a mi casa por las calles desiertas del pueblo en la madrugada
y pensar que de cualquier esquina pudiese salir de pronto un hijo de puta con un cuerno de chivo
que por sus puros huevos resolviese allí mismo borrarme de la faz de la tierra
vaciándome a tal fin el cargador de su arma encima;
me gusta la mala vida, de plano"

hace un par de noches, hallándome en "los hundidos" intentando resolver
el problema del sentido de la vida, echando mano
de las dos herramientas intelectuales óptimas para este tipo de ardua tarea filosófica, a saber:
una lata de cerveza helada y una que otra sobada de culo a lupita, la mesera,
pegué la hebra con uno de los hombres del grupo de "el señor de los maizales"
que se alcoholizaba tranquilamente en la barra, dos taburetes a mi derecha:
"la gente es muy pendeja, pinche villa
y creen que uno se mete de sicario por gusto o porque uno es un hijo de perra;
creen que a uno le gusta matar cabrones y quemar sus cuerpos y llevarlos luego
a echar al basurero o meterlos en bidones de 200 litros y rellenarlos con cal y sosa cáustica;
más sin en cambio la gente no se da cuenta
que si uno llegó a convertirse en sicario no es porque uno tuviera
la vocación o el talento o la disponibilidad para ello,
sino porque la suerte que le tocó a uno en la vida fue esa:
primero, nacer en una miserable comunidad indígena muerta de hambre y carente de recursos
segundo, tener un padre alcohólico hijo de perra que te ponía una buena putiza cada vez que
agarraba el pedo -y el puto cerdo de mierda lo agarraba todos los días-
tercero, empezar a drogarte desde los 7 u 8 años para insensibilizarte de tus pesadumbres
cuarto, no contar con más opciones para subsistir
que cometer esporádicos actos delictivos que, progresivamente,
se fueron agravando hasta que de pronto un buen día
te das cuenta de que acabas de cometer tu primer asesinato y de que en realidad
no sientes nada en especial, aquello no es la gran cosa y además ya sabes
que si te dedicas a ello podrás obtener rapidamente cualquier cosa que te haga falta:
droga, dinero, un carro, una casa, cogerte buenas viejas y, quizás lo más importante:
que ningún hijo de puta vuelva a creer que puede ponerte la mano encima impunemente"

la teoría de novak tomasevik -expuesta en su ensayo "anatomía de un hijo de puta"-
es que, con el surgimiento de esta nueva generación de jóvenes adictos a matar,
la sociedad del méxico moderno no estaría ya lejos de haber conformado
la perfecta antítesis de aquel luminoso momento histórico
que se gestó en italia a finales de la edad media, dando lugar
a importantes avances en el campo de la cultura y la ciencia,
y que se conoce como "renacimiento":
"jamás en la historia de la humanidad -dice tomasevik-
una colectivo estructurado dotado de instituciones, aparato jurídico consolidado y
un sistema autoregulatorio de control social,
había alcanzado los niveles de primitivismo salvaje y sanguinario,
la escalofriante magnitud de abyección criminal y destructiva,
y el insondable fondo de aberrante bestialismo conductual que manifiestan
los actos de lesa humanidad que día tras día,
-ya no sólo en determinadas regiones aisladas de méxico, sino en todas sus comunidades-
son perpetrados casi de manera ritual por miles de sicarios
-uno pensaría que cada mañana, mientras estos tipos desayunan,
se automotivan diciéndose "este día trataré de ponerle más huevos
a ver si consigo matar una docena más de pendejos que ayer"-
al secuestrar, violar y asesinar a quemarropa
a hombres, mujeres y niños indistintamente;
al desmembrar, descuartizar, echar a los perros y calcinar
los cuerpos de una, dos, diez, veinte o más personas como si dichos cuerpos
fuesen sólo pedazos de la más vil escoria y no los restos
de un padre por quien alguien llora en algún lugar;
de una madre que dejará en el abandono y la invalidez a unos hijos todavía pequeños;
de una muchacha en sus 20 que tal vez una semana antes todavía soñaba
con conocer al amor de su vida y casarse y ser feliz
y que ahora es sólo un irreconocible amasijo de carne putrefacta"

incluso en la alemania nazi -sostiene tomasevik-
en medio de toda aquella carnicería despiadada y destrucción sin límites,
hasta el más pesimista podía esperar que algún día
llegaría el fin de la guerra y el curso de la vida entonces
volvería a discurrir por sus antiguos cauces:
en méxico no existe una coyuntura parecida y en realidad pareciera
que lo único que podría interrumpir el recrudecimiento
de la situación de desastre y colapso social inminente en que está sumido el país,
sería la aparición de una epidemia mortal super virulenta, tipo gripe aviar en esporas aéreas
que se distribuyera en cuestión de días por todo el territorio nacional
y matara de una puta vez a sus 150 millones de habitantes (exceptuando, claro
a los poetas borrachos del sur de jalisco)

"la gente piensa que no somos humanos, pinche villa
que no sentimos nada y que no nos duele matar a todos esos pobres cabrones;
que nos resulta placentero coger un puto cuchillo de carnicero
y rebanarles el pescuezo como si fueran unas putas gallinas;
que alcanzamos una especie de orgasmo mientras nos damos a la tarea
de acribillar a balazos el cuerpo de una persona hasta dejarlo hecho mierda;
la gente se imagina que nos pasamos metiéndonos una puta raya de coca tras otra
desde que nos levantamos hasta que nos acostamos,
y que por eso se nos hace tan fácil
detener el carro en la calle junto a cualquier mujer que se nos antoje
y subirla a la fuerza para llevarla enseguida a un despoblado
y allí cogerla y después de cogerla apretarle el cuello hasta matarla
y arrojar luego su cadáver fuera del carro como si fuese un puto perro sarnoso"



"la gente tiene razón, pinche villa"




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