sarco lange
el pueblo de pedir perdón
todos somos
cómplices de algo
de absurdas velas que nunca se encendieron
de pesados candelabros
que se nos clavaron en los ojos
cuando el mundo
amordazó tu noche
y tu sudor
cómplices
del maldito cáncer
que nos arañará
trágica y dolorosamente
el poema
de la vida
somos cómplices
en el medio de la madrugada feroz
cuando nadie
y todos te persiguen
cómplices de llegar a casa después de las diez
absolutamente hechos mierda y derrotados
y ya no te quedan más bolsillos
donde poder masticarte
la democracia ácida
de tu carnal desprecio
tampoco
te quedan más pastillas
túmbate en mis ojos
te grita la distancia
que yo te acojo/ vicaria e impura
en la república del daño
y también te garantizo
un boleto de ida/ y quizás regreso
allá donde los críos son de espuma
y el hombre y la mujer
se confunden a través de la hiedra
cuando respiras agitado
y con las manos sucias
de tanto labrarte el abandono
pero llevas una viscosa flema
que te atora la palabra
en el fondo
yo no sé a qué estamos jugando
porque si esto no es un jodido y triste juego
entonces dónde se incendiaron las cunas
que nacieron/ para ser pesebres
dónde los padres
que se levantaron en la medianoche de las tumbas
para follarse las fotografías
en donde nunca aparecimos
en qué puto milagro
nos cerramos de pieles
vomitando el precipicio
como ruidos de tenedores
contra vidrios
que no entendieron nunca nada
¿o fue que salivamos la coca del desprecio
en vanas estrategias de luna llena
antes que los fantasmas del dolor
se tragaran el zumo de tanta cobardía?
¿o acaso levantarse
a las 5 de la madrugada
sólo para ver
si aun nos late el velcro de la angustia
nos hace sentir menos inocentes?
yo justifico la belleza
cuando me olvido
de temblar
después la huida
el animal torcido
que se desata
lúcido y enfervorizado
coceando manicomios/ y hospitales
horda pagana de visiones
en cada centímetro de la calle Nataniel
fumando
enciendo cigarrillos
me toco los dientes con la lengua
para ver si todavía están en su lugar
le miro el culo a las señoritas que pasan por mi lado
y me pregunto qué olor tendrá
la polla estéril de ese tipo que recoge la basura
y me empieza
a flaquear el pulso
me astillo la calma
y cada paso
es como levantar trenes con los labios
dormidos
el lucro de mi lluvia
tu recuerdo
la sal
donde me escapé
los ojos
la moraleja
cruzo las avenidas
confundiéndome de rostros
"qué me miras hijo de puta"
yo no te miraba
y tú sabes que es mentira
pero tu cabello
entro en cafés
donde hay sectores para fumadores
porque me gusta ponerme brasas
en la misma boca
por donde alguna vez
me brotaron pájaros/ y nidos
hago la fila
pido un mokacino
con leche descremada
en Starbucks te preguntan cómo te llamas
y ponen tu nombre
en esos desabridos y torpes vasos de cartón blanco con verde
(a mí me divierte cambiarme la identidad todos los días)
luego te llaman
te lo pasan
te muestran una sonrisa de campos elíseos/ y altavoces
te dicen que eres una persona maravillosa
la mejor de las almas
que ha pasado por allí esa mañana
pero tú no les crees nada
apenas sabes
si aún sigues con vida
me siento en cómodos sillones de cuero natural
saco el teléfono
abro el wasap
"última vez ayer a las 12:43"
fuiste yo
cuando fui más/ yo
me entretengo
rompiendo con los dedos las servilletas
dejo los pedacitos en el cenicero
como la vida
y pocas veces
me termino el café
por costumbre
antes de irme
entro al baño
y si hay suerte
la arcada
se convierte en vómito
la delicadeza
de un incendio/ su anorexia
y me voy
nuevamente me arrojo de calles
aquí es donde
debería decir
que entro a un bar
me siento en la barra
pido un whisky y deje la botella
que me quiero alcoholizar los bosques
pero no
no entro a ningún bar
al menos
no en este poema
tampoco me saco los mocos de la nariz
ni me rasco el culo
por debajo de los pantalones
menos voy a putas
ni le prendo inciensos
al tormento innato/ de verte volar
no me voy a fumar marihuana
adentro de galpones abandonados
ni a realizar extraños exorcismos
en los patios desolados
de antiguas fábricas que se murieron de pena
no
no hago nada de eso
hago otra cosa
busco la multitud
más tortuosa de mi ciudad
me voy a los paseos peatonales
más groseros que pueda hallar
esos donde habitan calamares y peruanos
esas calles infestas de miles de personas
regresando a sus casas
después de haberle lamido la herida a la pobreza durante ocho horas
allí, allí donde apenas se puede respirar/ donde todo te sofoca/ y te sientes preso
allí, en un tráfico indecente de chaquetas bipolares
allí donde el olor a rata
es el perfume sagrado de la muchedumbre
allí, justo allí me dirijo
allí me meto
allí me sumerjo
allí entro
y me dejo tragar
lentamente por la masa humana
por el nefasto puterío bullicioso
de cientos de cuerpos
que te apretaron sin piedad aquella tarde
y jamás te pidieron perdón
porque la vida no está hecha de perdones
ni de vendas ni de rocíos ni de nada
la vida no te da la mano
ni te seca el sudor de la entrepierna
la vida no te muestra los colores
los colores te los montas tú mismo
cada vez que te miras al espejo
y juras que lo imposible
es como dormir adentro de automóviles dados de baja
y por eso te hiciste fuerte
el día que nos apagaron la luz
luego las calles
comienzan a vaciarse
de pieles
cada vez
voy quedándome
más solo
llega la noche
recién aquí
es donde comienzo a barajar
la posibilidad
de entrar a un bar
y de rascarme el culo
por debajo de los pantalones
mientras al lado mío
a un anciano le da un ataque cardiaco
y se derrumba sobre el pavimento
con la boca abierta
una paloma se le posa en el pecho
se acurruca
luego sube por su cuerpo
hasta su cara
comienza
a picotearle
los ojos
se los arranca
con violenta ternura
los escupe
y alza nuevamente
el vuelo
quizás
como todos nosotros
Publicado por Sarco Lange
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