sábado, 14 de abril de 2012

Neorrabioso


sábado 14 de abril de 2012

MANIFIESTOS (18): Una bofetada al gusto del público, de Burliuk, Kruchenij, Maiakovsky y Khlébnikov


A quienes lean nuestra Nueva Primera Inesperada.

Solamente nosotros somos la imagen de nuestro Tiempo. El corno del tiempo resuena en nuestro arte verbal.

El pasado es estrecho. La Academia y Pushkin menos comprensibles que jeroglíficos. Puskin, Dostoievski, Tolstoi, etcétera, etcétera, deben ser tirados por la borda del vapor del Tiempo Presente.

Quien no olvida su primer amor no vivirá el último.

¿Quién será tan crédulo para entregarle su ultimo amor a la perfumada lujuria de Balmont? ¿Acaso encontrará allí un reflejo del valeroso ánimo del día de hoy?

¿Quién será tan cobarde que no se atreverá a arrancar la coraza de papel del negro frac del guerrero Briùsov? ¿Encontrará allí acaso la aurora de una belleza desconocida?

Lavaos las manos que han tocado la porquería de los libros escritos por intocables Leónidas Andreyevs.

Todos esos Máximos Gorkis, Kuprins, Blocks, Sologubs, Remizov, Averchenckos, Chornys, Kuzmins, Bunins, etcétera, etcétera; sólo necesitan quintas a la orilla de un río. Así recompensa el destino a los sastres.

¡De la altura de los rascacielos miramos su pequeñez !...

Exigimos que se respeten los siguientes derechos de los poetas:

1. Ampliar el volumen de su vocabulario con palabras arbitrarias y derivadas.

2. Rechazar el odio invencible al idioma que existía antes de ellos.

3. Arrancar con horror de sus orgullosas frentes la corona de gloria de a centavo tejida de varas de abedul propias de los baños.

4. Tenerse de pie en la roca de la palabra “nosotros” en medio del mar de silbidos y ultrajes.

Y, si bien, por ahora persisten en nuestro verso las sucias huellas de su sentido común y buen gusto, ya también, por primera vez, brilla en ellos el Relámpago de la Nueva Belleza Futura de la Palabra Autosuficiente.


D. BURLIUK, ALEXANDER KRUCHENIJ, V. MAIAKOVSKY, VÍCTOR KHLÉBNIKOV, Moscú, Diciembre de 2012, página de Futurismo ruso (AQUÍ)
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ARCADIA LITERARIA (51): Umbral a favor de Aldecoa


Se lo expliqué una vez a Lázaro Carreter en el Palacio de Liria:

–El escritor, cuando habla de un gitano, tiene que molestarse en hacer la “escultura léxica” de un gitano (Peter Weiss), y no limitarse a aludirle con cuatro tópicos: Galdós, Baroja, Azorín. Es la moral de la obra bien hecha. Los entes y las cosas tienen que emerger de las páginas como esos libros infantiles con ilustraciones erectas.

Y Lázaro, al fin, comprendió. Comprendió que el escritor bien, creadoramente, no es una cuestión estilística, estética, sino una cuestión ética, un hacer las cosas hasta el final: lo que los soviéticos debieran exigir a sus escritores, si los soviéticos no fueran tan burros. La inmensa minoría (no hay mayorías) de los escritores se limita a redactar las cosas como en una carta. Pero redactar una cosa es todo lo contrario de hacer una escultura léxica. Por eso he odiado siempre a los redactores de domingo, que, al cabo de toda una carrera, ni siquiera se han enterado de qué cosa sea la literatura. En la generación de los “niños de la guerra” –Ferlosio, Aldecoa, Martín Gaite, Matute, Goicoechea, Fernández Santos, etcétera– hay un solo creador en prosa: Ignacio Aldecoa. Martín Santos hizo el Ulysses pequeñito y nacional, como se ha hecho en cada país. Sánchez Ferlosio hizo una novela gramatical y calló para siempre. Ignacio sí sabía qué era la prosa.

Tiene uno escrito, a propósito del pintor Solana, que su genio está, no en pintar pobres, sino en pintarlos pobremente, con lo cual está pintando ya la pobredad. Bueno, pues Aldecoa, como sus predecesores inmediatos, Cela y Delibes, no pinta los pobres pobremente, sino con un secreto lujo de estilo que los enjoya. Resulta, irónicamente, que nuestros mayores “obreristas” han sido orfebres. Se es orfebre de oro o del estaño. Benvenutto Cellini no está en la materia trabajada, sino en sus manos. Quizá nos hubiera hecho falta el Solana de la literatura, pero ya lo fue el propio Solana, que escribía mal muy bien. La generación que hoy anda alrededor de los 60 años ha tenido un escritor, “el escritor”: Ignacio Aldecoa. Y no me obliguen a repetir aquello de Nietzsche: “Una generación es el rodeo que da la naturaleza para producir un genio”. Los demás lo han probado todo, de Joyce al intimismo, del anglosajonismo (que les hace parecer ingleses traducidos, como JRJ dijera de Cernuda) al realismo y el surrealismo. Nada, no hay escritor.


FRANCISCO UMBRAL, Memorias de un hijo del siglo, Ediciones El País, Madrid, 1987
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