Jibaros
Caminantes burdos y ordinarios
guardan agazapados en la oscura sombra
la llegada de la oportunidad que pueda despertarles
para lanzarse a los caminos a las sucias calles
y lucir desgarrados sus mejores galas desgarradas.
Junto a las bestias a pie de caballo
van girando en el paisaje
ruedas de carros y viejos molinos obsoletos.
Ruedas de agua cangilones dentados que mejoran
la función itinerante de la polea en su periplo
de soledad girando porque giran
por rumbos inciertos intentando averiguar
si muelen para moler derroteros lobos
o equivocados destinos,
el origen que está haciendo que fluya
el aullido que llevará al pastor al trashumante
hasta lejanas cordilleras.
Pobres jíbaros sin destino
bajaran luego al valle para pastar rebaños
sudando bajo nubes de tormenta un desvarío
de peregrinos en llanto y procesión,
porque trasladarse es morir bajo la lluvia torrencial
que se pregunta qué sed tendrá hoy el jueves,
o abril o este año crucial de baldíos itinerarios,
el hombre humilde y manso
allá en las multitudes
fundido con el tránsito
de caballos y mulas.
Un poco prole o tal vez proletario.
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