jueves 23 de febrero de 2012
ANECDOTARIO DE ESCRITORES (243): Gregorio Marañón aseguraba que la baja estatura de los pueblos meridionales se debía a su temprana iniciación sexual
El retardo en el ejercicio sexual del hombre, aparte de las ventajas de orden ético, influye, indudablemente, en el mejor desarrollo del individuo y en la raza. No tanto por las tan comentadas afecciones debilitantes que se derivan de una sexualidad precoz, y que son, desde luego, ciertas, ni por el peligro, también indudable, del contagio venéreo, sino porque, como los estudios recientes nos enseñan, la maduración sexual precoz inhibe el desarrollo físico. Yo estoy seguro de que una de las razones de la talla baja y la mezquindad física de muchos pueblos meridionales se debe al comienzo temprano de la vida sexual. La continencia juvenil es un precepto de primordial importancia para la vitalidad de las razas.
GREGORIO MARAÑÓN, Ensayos liberales, Espasa-Calpe, Madrid, 1947, págs. 100 y 101
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CONVERSACIONES (1): Denise Levertov
SYBIL ESTESS: Antes de
concluir esta entrevista, quisiera preguntarle cuán real le parece este
aparente revival de la poesía en Estados Unidos.
DENISE
LEVERTOV: La proliferación de pequeñas revistas, la publicación de
muchos libros de poemas, y las ventas de algunos libros de poesía
prueban que hay algún tipo de renacimiento. Pero aunque haya más gente
leyendo poesía hoy que hace, pongamos, 30 años, la cantidad de gente que
lee poesía sigue siendo muy escasa en relación a la población general.
También hay mucha más gente que escribe poesía que gente que la lee, ya
que muchas personas están sólo interesadas en la "auto expresión", que
por supuesto no es arte.
S.E.: Hablando de auto
expresión, ¿podría definir el término "poesía confesional", según su
opinión? ¿Se considera usted una poeta confesional?
D.L.:
No. No creo que mucha poesía confesional sea buena poesía. A veces los
que escriben de modo confesional son poetas dotados, si tienen un buen
instinto de la lengua. Pero esta es la excepción y no la regla. Según lo
entiendo yo, el poema confesional tiene como motivación el deseo de
liberar al poeta de algo que él o ella encuentra opresivo. Pero aquí el
peligro es reducir una obra de arte a un proceso de excreción. ¡Un poema
no es vómito! Ni siquiera es lágrimas. Es algo muy diferente de una
purga corporal.
S.E.: ¿La confesión implica
culpa? Si una mujer, por poner un ejemplo, escribe un poema
'confesional' sobre el hecho de haber tenido un aborto, ¿no implicaría
eso que tiene cierta predisposición en contra del aborto? ¿Por qué otra
razón tendría que 'confesarlo'?
D.L.:
Un poema sobre un aborto podría ser confesional sin ser sobre la culpa.
Podría ser simplemente acerca del dolor. O podría ser exhibicionista,
ya que a veces el impulso de contarle al mundo la vida privada de uno
incluye el exhibicionismo. Por otra parte, una mujer puede escribir un
poema sobre el aborto desde un punto de vista altamente ideológico;
puede querer contarle al mundo cómo es pasar por una experiencia así.
Hay muchas maneras distintas en que uno puede escribir ese poema, de las
cuales ninguna involucraría a la culpa.
S.E.: Pero ¿serían en su
mayoría realmente confesionales, según el modo en que usamos ese término
hoy para hablar de mucha poesía contemporánea?
D.L.:
Es un punto muy sutil, engañoso. La idea de 'confesional" que se usa
hoy en día, ¿implica culpa? Tiendo a pensar que no tiene por qué. Puede
ser sólo la necesidad de sacarse algo que oprime el pecho. Confesional
en este sentido es simplemente contar una historia personal y sentirse
mejor por haberla contado. Pero puede ser cierto que, si esto se vuelve
exhibicionista, entonces la culpa esté implicada. No sé qué dirían los
psicólogos sobre esto.
S.E.: ¿Cree que la mejor
poesía confesional es la que crea un mito del yo y así universaliza la
experiencia? ¿la poesía de Lowell, por ejemplo?
D.L.:
Sí, la poesía confesional trasciende lo meramente auto-terapéutico;
alcanza cierto tipo de universalidad. Y debo concluir este tópico
poniendo énfasis en que lo que más objeto en cierta poesía llamada
confesional es que el impulso por el trabajo está tan exclusivamente
relacionado a la necesidad de los poetas por descargarse que lo estético
queda desatendido.
S.E.: Me gustaría saber si usted encuentra especialmente doloroso el escribir poemas.
D.L.:
Para mí, lidiar con el dolor no es una función primaria de la poesía;
por eso digo que no soy "confesional". El acto de escribir poesía es,
para mí, extremadamente placentero. Creo que todo el mito del
sufrimiento del poeta es vanidad, incluso vanidad en el sentido bíblico.
Los sufrimientos del poeta no son mayores que los de cualquier otra
persona. Tal vez algunas personas que son poetas son vistas como más
concientes de algunas cosas que otras personas, y en esa conciencia
pueden sufrir un poco más que el promedio. Pero creo que hay mucha otra
gente igual de sensible que no tiene nada creativo para hacer con su
sensibilidad. Al no haber encontrado un modo para incorporar su
sensibilidad en la acción, de hecho sufren mucho más que alguien que es
capaz de crear a partir de la sensibilidad.
S.E.: Mi pregunta sobre el
dolor incluye, en parte, lo que usted acaba de decir: la sensación de
que la gente sufre de acuerdo con su nivel de conciencia, de
sensibilidad. Especialmente la sensibilidad concerniente a su propia
‘conciencia de sí’. A veces la pregunta parece ser ¿cuánta sensibilidad o
‘conciencia de sí’ puede uno soportar? Obviamente poetas como Sylvia
Plath y John Berryman sintieron que ya no podían soportarlo más.
D.L.:
Sí. Pero no era como poetas que sufrían. Era como personas que tenían
un umbral muy bajo para el sufrimiento, el dolor, que perdieron toda
esperanza. Uno puede decir que de no haber sido poetas habrían sufrido
igual, o incluso más. Sí, más. Y tal vez no habrían durado lo que
duraron.
S.E.: Berryman remarcaba en
la última entrevista que dio, publicada por el Paris Review, que quería
ser empujado a sufrir. Quería que Dios, según sus palabras, lo empujara
hacia el sufrimiento a fin de poder escribir. Dijo: "Mi idea es esta: es
extremadamente afortunado el artista al que se le presenta la peor
prueba posible sin matarlo. Creo que lo que le suceda a mi trabajo
poético en el futuro dependerá de ser golpeado en la cara, aplastado,
tener cáncer, o cosas por el estilo. Espero ser casi crucificado". ¿Qué
se puede comentar acerca de tal actitud?
D.L.:
Yo diría que existen masoquistas en este mundo, y que algunos
masoquistas resultan ser poetas. No tiene nada que ver con la naturaleza
del poeta per se.
S.E.: ¿Hacia qué dirección se estaba desarrollando Sylvia Plath cuando murió? Tendemos a pensarla como una poeta confesional.
D.L.:
Creo que tenía un fantástico don para las imágenes; era una
hacedora-de-imágenes realmente inspirada. Esto salvaba a sus poemas de
ser sólo terapéuticos.
S.E.: ¿Cuán esenciales son la soledad y el ‘estar solo’ para el artista, sino el dolor?
D.L.:
La soledad no es lo mismo que "estar solo". Creo que estar solo es
esencial, en varios grados, para cualquier artista. Yo suelo necesitarlo
mucho. Y como llevo una vida muy ocupada, y soy también bastante
sociable, realmente disfruto de vivir sola ahora que lo hago. Porque si
no viviera sola, tendría un grado inadecuado de ‘estar sola’.
DENISE LEVERTOV, entrevistada por Sybil Estess, De American Poetry Observed: Poets on Their Work, 1984, traducido por Florencia Fragasso. Toda la entrevista en el blog Araucarias en la ciudad (AQUÍ)
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Publicado por
Neorrabios@


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