lunes, 20 de febrero de 2012

Como un pato mareado. Por Míchel. Blog amigo.



lunes 20 de febrero de 2012

¡Es la guerra!


A estas alturas no creo que haya nadie por ahí dispuesto a mantener que no estamos en crisis -por favor que nadie pregunte a ZP: los tranquimacines no le dejan ni hacer zapping durante la gala de los Goya-. Me costaría entender y respetar a cualquier desgraciado que negara los nubarrones de frío y lluvia que llevan jodiéndonos el domingo desde hace ya demasiados fines de semana. La crisis moral, y ética, y política, y ciudadana, y -casi se me olvida- económica que nos tiene a todos macerando en ajo y vinagre acabará con nosotros y nos dejará sólo para banderilla en un barucho de polígono especializado en productos de China. Sí, así de globalizados y fuera de lugar, igual de inservibles e innecesarios; de subproducto, de hazmerreir, un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas.
Ahora demos la vuelta al calcetín, giremos el calamar, ricemos el rizo, toquemos los cojones.
Esto no es una crisis. Esto es la guerra.
Un país europeo, con un gobierno democráticamente elegido por sus burgueses, aburridos y asustados ciudadanos, decididos a no perder ni un ápice de riqueza, bienestar y categoría, quiere hacernos pasar por el aro y pretende obligarnos a seguir sus directrices. Desde su púlpito y con sus discursos incomprensibles, aleccionadores y apocalípticos pretende asustar al resto de europeos, está decidido a obligarnos a tragarnos su medicina -a las buenas o a las malas- y sabe cómo acojonarnos. Sus vecinos serán sus primeros aliados o sus primeras conquistas. Los ataques a los países más débiles ya han comenzado, la propaganda hace tiempo que llueve desde las agencias de noticias con sus vuelos rasantes sobre la población civil, las cartillas de racionamiento hace años que empezaron a funcionar, el miedo desayuna como tertuliano radiofónico cada mañana en todos los hogares, las fábricas se cierran, los que pueden construyen refugios antiaéreos, los que no, confían en el de sus familias. Todos ven a ese bajito cabrón de pequeño y negro bigote en constante movimiento mientras alecciona a las masas con sus arengas de poderío y superioridad convertido en una mater germania, tamaño XXL, enfundada en un aburrido vestido por el que entrevemos un escote propio de película porno amateur.
Los norteamericanos, por su parte, siguen a lo suyo, "low profile", sin armar jaleo, recuperándose poco a poco con sus guerras en ultramar y sus elecciones. Esta, la europea, no es su guerra; que nadie espere un Pearl Harbor, ya sabrán ellos cuándo venirnos a rescatar, ya sabrán ellos cuando mandarnos a Elvis.
Mientras tanto Francia salva el culo, Italia lo pone, Grecia arde, españa no se define y el Reino Unido ríe.
Igual que antes, al final, será fácil identificar a los culpables públicos y políticos -a los mercados ni me los toques-; será igual de sencillo aplicar una sanción de más de treinta años de duración; Francia quedará mancillada; Italia vivirá un nuevo renacer; españa todavía no sabrá si participar en la batalla y el Reino Unido resurgirá como gran nación (de nuevo). Lo que no tengo tan claro es quien representará el papel de los judíos ni cómo será la noche de los cristales rotos.

1 comentario:

  1. Que bueno eres Míchel, que bien te explicas, se nota que eres periodista y de los buenos. Un abrazo.

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