“No” le gritó al cura cuando se acercó a ella para pedirle que rezaran juntos. En la sala de espera había una docena de personas más. Todos a una la miraron como si ella todavía estuviera en un mundo anterior. La docena de pares de ojos decía que no había nada qué resistir y los cuerpos y las almas se hallaban sumidos en el estado llamado de conservación. Se ha hecho todo lo posible, hasta rezar los incrédulos, ahora solo queda esperar.
Ella no, ella no entraría en ese mundo actual. Así que volvió a gritar. “No pienso rezar un maldito padrenuestro, si dios me ha llevado hasta esa puerta, no voy a lamerle el culo ahora para que nos salve. Seguiré en pie”.
Recuerda que soñó arenas rotas de encanto y que dios no recibiría la ira que merecía. Por eso el mundo seguirá dando vueltas alrededor, como aquel espermatozoide que ovillando sin hilo la belleza del óvulo se sintió incapaz de perforarlo con su bien dispuesta cabecita para iniciar un nuevo big bang.
Hay que ver que carácte tiene Ella, creo que se parece mucho a tí Toni jajajajjaja, es un cuento fenomenal, pero se me ha hecho corto, quiero más. Besos.
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