caen las hojas
acunadas
al ritmo de su peso
caen las medias
han perdido la presión:
quitarlas, ponerlas
caen las monedas
han ganado la partida
cae el rimel
se parte el tacón
se vacía el cuerpo
de roces y gemidos
cae la madrugada
la escarcha
la carne fría y usada.
Duerme virgen del alma.
Precioso poema Destile, me gusta mucho. Un besazo.
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