me duermes en la garganta
como un pájaro azul y triste,
tiemblas tan dolorosamente
en el umbral de las tormentas
que ya no puedo tocarte.
me duermes,
incapaz de volar más allá
de mis brazos extendidos,
y éste dolor tocando el vacío
con la punta del abismo
en los precipitados dedos.
me duermes, tan callado
como el calor de algún beso
de mejillas temblorosas
en el viento conocido del invierno.
me duermes, tal vez,
con la intención exacta de mis manos,
como el dogma aparente de la vida.
Eva, que gran poema, hacía tiempo que no venías por aquí, te necesitamos más a menudo. Besos.
ResponderEliminarEs verdad Loli, ni por aquí ni por allá, no he podido :(
ResponderEliminarUn beso grande :)
MUY HERMOSO ,SIN DUDA.
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