martes, 30 de mayo de 2017

regreso a comala


vine a comala porque un médium me dijo
que en el día del equinoccio de primavera
juan rulfo atravesaría seis dimensiones hipercósmicas
y haría acto de presencia en la única librería del pueblo
-frente a la plaza, a un lado de la cantina "el gallo de oro"-
para firmar autógrafos y retratarse con admiradores
desde las 10 a.m. hasta un poco después de mediodía;
pero el día de marras, a eso de las 11 a.m.
después de manejar 3 horas desde san clemente
y aparcar el coche junto a la banqueta, a dos metros de la librería
bajé y me encontré con que el local estaba cerrado
y un letrero colgado en la puerta que decía
"cerrado por reparaciones hasta finales de noviembre"
ese puto chamán hijo de la chingada me la jugó en la puta cara
de todos modos me metí en el gallo de oro
y eché una meada y me senté a la barra y pedí un whisky doble;
aparte de mí, además del barman
-un vejete flaco vestido con una playera pirata del real madrid-
a dos taburetes de distancia estaba stephen king, el novelista
dándole sorbitos a un botellín de corona que sostenía con una mano
mientras con la otra escribía en una libreta a un ritmo de 20 palabras por minuto
me empiné el whisky y pedí otro doble y pegué la hebra con stephen
"¿tú también estás aquí por lo de rulfo?"
"no, yo vine a tomar apuntes para mi último triller de terror y suspenso
ambientado esta vez en un entorno rural costumbrista indígena
y que trata de un bulldog infernal homosexual sediento de sangre
que se aparece en los mingitorios de las cantinas del sur de jalisco
para arrancarle los huevos a los borrachos mientras mean"
"¿cuántos libros has escrito, stephen?"
"304, sin contar los 22 que planeo terminar este mismo año"
"¿alguna vez haces otras cosas aparte de escribir:
coger, digamos, o enfermarte de la gripe?"
"un verano trabajé limpiando ventanas de rascacielos en manhattan"
me tomé otro par de whiskis y le di un billete de 200 al barman
"cuídate, viejo" me despedí de stephen
que me miró de reojo sin interrumpir un momento su escritura
y se limitó a levantar un dedo como señal de adiós;
salí de la cantina y crucé la calle hacia la plaza
reinaba un silencio sepulcral en el ambiente a pesar de la hora
y si uno se fijaba con atención podía observar
algunas ánimas de cuerpos medio translúcidos
que deambulaban sin objeto por los senderos intercalados entre los jardines;
en esas, unos 10 metros a mi derecha, por detrás del tronco de un arrayán
vi asomar la jeta de mi bisabuela engracia, difunta desde hacía mas de 40 años
y a la que de chico yo solía abrirle el monedero para bajarle el dinero:
"mijo, qué gusto de verte, ven para que pueda darte un abrazo"
se me figuró que decía la vieja, aunque tal vez sólo fuese el viento;
en todo caso giré en redondo y descrucé la calle cagando leches y entré en el coche
y metí la llave en el switch y arranqué y hundí el pedal del gas a fondo

y salí de aquel puto pueblo guajolotero como alma que se lleva el diablo







No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...