viernes, 18 de marzo de 2016

SARCO LANGE. PODÉIS COMPRAR SU ÚLTIMO LIBRO, LA CABAÑA.





Presentacion del libro

"la cabaña" 

del poeta chileno: SARCO LANGE

Nº de páginas: 184
Encuadernación rústico cosido
Depósito Legal: VA-1103-2015
ISBN: 978-84-942649-6-2

PVP: 16 euros + 1 € de gastos envío para España (resto países, consultar)

PEDIDOShasetsup7@hotmail.com




Según palabras de la poeta Marian Raméntol:

""Este era un niño fantasma/ que vivía en las sombras de las cosas"

Con este fragmento de la película La ladrona de Libros, comienza el poemario de Sarco Lange, un poemario sin título originariamente, pero que en su proceso de gestación, largo y concienzudo como toda gestación humana precisa, ha acabado adoptando el nombre de "la cabaña", y bajo este abrigo sumamente edificado, sigue  sostenido en el aire y sobrevolando otras escenas, otras calles, otros universos, paisajes locos como sueños, donde la incomodidad de una idea irreverente y poco convencional se convierte en píldora tremendamente adictiva, a través de un lenguaje que violenta y seduce, amarra y ahoga, pero que no podemos dejar de ingerir. Todo el recorrido poético por esta obra de Sarco es un delirio, una aventura alucinógena que nos despeina y nos encoje la cara, nada en él se ajusta a canon alguno, ni la relación del poema con el marco versal, ni la tipografía, ni la acentuación, ni ....

Y precisamente porque no es una lectura "complaciente" nos deja anclados a sus páginas irremediablemente, porque en este libro "un poema es un tigre ebrio/ un poema es un mafioso pederasta", "una boca fría es un barco agonizando", y Sarco es capaz de tener "Diógenes de vientos/ en el medio del pecho/ y de la nieve" y regalárnoslos en "un acorde primario de la voz". Hay mucho más, hay sed en el poemario y su lectura deja sediento al lector, lo sitúa en un "cielo narcotraficado, muerto de herpes, resucitando infértil la seda de tu araña", y no se puede hacer otra cosa que dejarnos herir, saltar por el precipicio y empaparnos en un total colapso. En sus páginas nos encontramos con lobos que "rugen con la abrupta demencia de un orfanato envuelto en llamas"... ¿cómo no íbamos a quemarnos nosotros, pobres lectores?, ¿cómo no oler la sangre de una Caperucita Roja de un cuento nunca contado, si al final nos encontramos ante "un exilio de trapecios/ permanentemente en duelo con el viento"?
Cuentos, películas, fantasías (o no), también la pérdida rabiosamente dolorosa, el amor y sus agonizantes heridas, todo se da cita en estas páginas, obra extensa hecha locura y humanidad."

Marian Raméntol Serratosa

 Giñar Giñar Giñar Giñar Giñar Giñar Giñar

Queridos amigos, no quedaréis indiferentes al navegar por los intrincados paisajes interiores de este poemario.

 Giñar Giñar Giñar Giñar Giñar

Más información, pinchando este enlace:

http://www.alkaidediciones.com/tienda.html

las taquicardias del sol





la niña que en pleno almuerzo familiar se escabulle de la mesa

imagínala como una terrible exhalación de ventoleras y cenizas
pero nadie lo nota

ella nunca existió

sale por la puerta principal/ hedionda a libertad se mete dentro del ascensor
baja sin prisa ni cuidado todo el destino de su corta vida
humilde y orgullosa
pasa por delante del conserje/ el conserje jamás volverá a ser el mismo
llega a la calle/ no te olvides que tiene sólo 8 años
y está corrupta

nació muerta/ creció arbusto/ vivió entremedio de pocilgas
murió por exceso de taladros y belleza
y conoce de memoria cada piedra
donde se le esfumaron los años
donde se le pudrieron los caramelos

con un vestidito lleno de agujas y azahares
avanza por el medio de la avenida
parece lo que es,
una criatura fantasma

la nata cuando te hierve la altura
en la repugnancia de la cima

desata el impacto
y te viene a derrocar


porque ya ha desaparecido de la calle
y ahora está a tu lado

fría y con la lengua abierta
te mete la mano

te inventa el quejido






PRIMERA CIVILIZACIÓN 

(estamos en invierno/ piensa que estamos en invierno
y hay ruidos)

no tuvimos mayor placer 
que desesperarnos bajo el mismo insomnio
guarecernos dentro de un coche aparcado en la infancia de la nieve
fuimos idílicos/ fuimos preciosos y delicados drogadictos
y en vez de lamerle las nalgas al derrumbe
gritamos desierto 

y si lo gritamos fue para ser blandos
uniformes
estructuras del gozo
en las pupilas dilatadas de horrendos seminarios

pétalo a pétalo
poema a poema
cogollo maduro en tu área de descanso
cáncer a caricia
caricia

CUERVOS DE ORO



ay de todos nosotros!
es tan fácil morir 
de cualquier estúpida manera
sin esa hostigosa alucinación de gentes populares
que se te largan a doler encima,
pobres de ellos/ excesivos en el llanto 
y la miseria

                    guardaos la lástima
                    para cuando vayáis descalzos
                    vosotros/ sólo vosotros
                    con un jersey atado sobre los hombros
                    y una maleta
                    desbordada de retratos






SEGUNDA CIVILIZACIÓN 


(sientes la casa arder,
detrás de tus muelas
tal vez se esconde el secreto

un gato se encarama en el balcón
a 50 metros de altura

se lanza. A esa misma hora
en una estación del metro 
un chico arroja su teléfono móvil contra las llamas

el gato se salva
pero en el vagón los pasajeros se cubren la angustia con las manos)




también deambulamos
tú y yo
por casas que simulaban purgatorios

atragantados/ destruidos por el hambre
debajo de una higuera
acuchillamos la vida

sin orgasmos
ni apellidos
nos bautizamos en silencio

divino campo de concentración en tu droga calcinada
me compraste un par de anteojos para leer de cerca
pero te olvidaste de quitarme los libros que no te pude dedicar
y no importa/ hace tanto amor entre pierna y pierna
que me hago ovillo/ me vuelvo loco y calvo de cera/ soy de esas personas
que van a comprar media docena de accidentes
pero se quedan todo el día
sentadas en cualquier parte
dibujando en la tierra
la conciencia azul que honra tu caca





TERCERA CIVILIZACIÓN 

(a mí no me desagradó llevarte en brazos a vomitar al baño/ ni que me mancharas con tu bilis mi horrendo maniquí de pueblo tuerto
no me acribilló tu queja
ni menos me trastornó tu excusa
lo que me liquidó hasta la última lágrima
fue que incendiaras la pieza
donde un febrero colgamos la vejez
para desaparecer así
como lo hacen los dioses,
mecida tu carne en una hostia de mí)



un día me vas a ver frente a frente
me dirás qué te ocurre
y yo te preguntaré a qué hora cierran las calles
porque tendré frío

eres el frío
que después de ti
vuelve poema





CUARTA CIVILIZACIÓN 

(antes y después de los 40 
nos convertimos todos en una vasija de diarrea
que huele a ropa vieja recién tendida 
pero no/ ebria mía/ sana y grande como los pinos grandes
lo del romanticismo
déjaselo a la pálida hebra filosa de tu cama albina

que allí te empiezan los reinos
y a mí se me desplazan los manicomios)


¿te cuento un secreto?
ven/ acércate
hazme sólo esta vez nido en tu costilla

envejeces,
y se me rompieron los dedos







QUINTA CIVILIZACIÓN 

(Romana/ capitalista/ zona atea/ puerta afónica 
mi ruina de voces/ se te quedó pasmado tu for ever

ajedrecista absoluta en la casualidad
apostando genitales en la arcada final de las parroquias 
lo miras todo
con una ternura tan divina de mujer blanca que hace daño

y las ballenas





salud por siempre,
bastarda viudez de poema enfermo
se me olvidó el verbo de sentir hambre/ dejé de comer por opción/ no por dinero
podré ser cobarde/ odiar a dios cada vez que nace un niño/ desquiciarme de pena en funerales
maldecir los pantalones ajustados en los que salta tu orgullo
y emocionarme cuando se incendian los museos
fluctuar como sellos postales
enfermos de ron
y clorpromazina

¿que si somos dignos de alguna oculta admiración?

no,
mi niña de viento

no lo somos
ni tampoco lo queremos ser

aquí se ama borrarnos los tatuajes con saliva
y desgraciar todos y cada uno
de nuestros más cretinos titulares



los de tu pelo revuelto
acunando la tarántula en el pecho 

la del músico ahorcado
en la corchea que se te escapó vulvas abajo
porque desandaste desanduviste mi espalda
como una crisis

de ahí lo de tu ojo verde
en mi ojo verde

tu dosis sagrada de inmortalidad

la del cansancio
y la taza quebrada

la de esta gigante madrugada mía
en que te parto en la cara el equilibrio
únicamente para enseñarte cómo son las taquicardias del sol

sé que no las has visto nunca en la vida

no importa,
existen

y sólo ruego
que la nuestra dure
lo que dura la escarcha
en la pesadilla brutal de los jardines









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