miércoles, 22 de enero de 2014

Un tema de conversación

Muchas de las páginas 
del libro de poesías 
que me prestó 
tienen folletos
y direcciones
de bares de todos lados.
Yo los saco y los huelo:
tienen su olor
Me transporto
y cierro los ojos: 
lo miro fumar
desde su biblioteca. 
Si me quedo
en silencio
voy a descubrir sus secretos: 
ver de que lado duerme, 
saber de quién es
esa cartera de mujer,
adivinar si
realmente me piensa
o sólo quiere
un helado de limón
(al fin creo
que es lo mismo,
todo tiene que ver
con el deseo).
Escribirá para mi?
Estará nervioso
antes de que llegue? 
Planeará que música
va a sonar? 
Hablará de mí
con alguien más? 
Termino el libro,
no sólo para tener
un tema más
de conversación,
sino porque Charles
me recuerda un poco a él; 
tiene esa ternura
de las cosas más simples
y siempre es libre.
Si yo fuera
totalmente suya, 
sería
una de esas poesías
que terminan bien,
dónde él por fin
se acurruca y atardece. 

-- 

1 comentario:

  1. Me ha encantado tu poema, Ximena, eres muy buena escritora. Un abrazo.

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